El Sujeto / Asunto en un Psicoanálisis

El Sujeto / Asunto en un Psicoanálisis

5/8/20267 min leer

a close up of a carving on a wall
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Introducción

Un analizante habla y se espera que algo de verdad se manifieste en ese decir. Tradicionalmente, esa revelación fue pensada bajo la metáfora de la profundidad: sería necesario descender en el discurso para extraer un sentido oculto. Las formaciones del inconsciente, concebidas como un excedente de sentido susceptible de ser descifrado, sostienen esta orientación de la clínica inaugurada por Sigmund Freud, quien aceptó para el psicoanálisis la denominación de psicología profunda.

En la enseñanza de Jacques Lacan, el primer momento se presenta como un retorno a Freud. Este retorno busca restituir la primacía de lo simbólico y la función del significante en la estructuración del sujeto. Tal gesto se dirige contra el desplazamiento introducido por las corrientes de la Ego Psychology, que privilegiaron la contratransferencia y una clínica centrada en el yo. De allí la crítica lacaniana a los análisis que se orientan predominantemente por el registro imaginario, dejando de lado la dimensión estructural del significante.

El Seminario 5 constituye un momento decisivo en esta elaboración. Allí Lacan reformula el complejo de Edipo freudiano mediante la articulación de los registros simbólico, imaginario y real, e introduce el grafo del deseo como dispositivo de formalización. Este aparato no describe una psicología del sujeto, sino que inscribe su posición en relación con el Otro, con la dimensión pulsional y con la distinción entre enunciado y enunciación, mostrando cómo el deseo se produce en el circuito mismo del significante.

El presente trabajo se propone recorrer algunas nociones vinculadas con el problema del sujeto en psicoanálisis, siguiendo el desplazamiento que Lacan introduce al afirmar que no hay metalenguaje, es decir, que no existe un punto exterior desde el cual el lenguaje pueda explicarse a sí mismo.

En este contexto, la topología adquiere un valor particular. A diferencia de la geometría clásica, la topología se ocupa de propiedades que no dependen de la medida ni de la sustancia, sino de las relaciones de continuidad, conexión y corte. Lacan encuentra en este campo una vía para formalizar la estructura del sujeto: algo que se define por los cortes del significante, por las torsiones del lenguaje y por la imposibilidad de un exterior absoluto. Superficies como el toro o el cross-cap no representan la estructura, sino que la encarnan formalmente al mostrar cómo un interior puede incluir su exterior o cómo un borde puede desplazarse dentro de la misma superficie.

En este sentido, afirmar que la topología es la estructura implica que la estructura del sujeto y del discurso no se describe: se escribe.

El universo cerrado de discurso y la lógica del inconsciente

La lógica clásica se sostiene sobre el principio de no contradicción: un elemento no puede pertenecer y no pertenecer simultáneamente a un mismo conjunto, ya que el principio de identidad lo excluye.

Sin embargo, en el análisis freudiano del sueño aparece una lógica distinta. Allí se observan transcripciones en diversos niveles en las que la contradicción puede sostenerse y un mismo elemento puede, en cierto sentido, ser y no ser al mismo tiempo. Este funcionamiento introduce una ruptura respecto de la lógica clásica y sitúa al psicoanálisis como una respuesta al malestar propio de la modernidad.

En este punto comienza a delimitarse algo irreductible: el psicoanálisis opera sobre el sujeto producido por la ciencia. En este sentido, Lacan señala que el sujeto del psicoanálisis es correlativo al momento inaugurado por el cogito de René Descartes.

En la ciencia moderna, el investigador debe excluir toda marca subjetiva para que el significante matemático opere sin interferencias en el desciframiento de lo real. A diferencia del saber tradicional, la subjetividad queda así forcluida y el conocimiento avanza como un despliegue autónomo de la articulación entre significantes formales.

La ciencia moderna y el sujeto cartesiano

Según Alexandre Koyré, el siglo XVII estuvo marcado por una profunda transformación intelectual caracterizada por la destrucción del cosmos aristotélico y la geometrización del espacio. El universo finito y jerárquico de la tradición fue reemplazado por la concepción de un espacio indefinido.

Galileo Galilei encarna esta revolución. La matematización de la naturaleza permitió formular leyes a priori respecto de la experiencia, relegando la percepción sensible al estatuto de dato subjetivo sin valor de verdad. La ciencia moderna opera así una reducción cuantitativa de lo cualitativo.

En este contexto, Descartes define la materia como extensión y establece el cogito como fundamento del saber. Sin embargo, al introducir la hipótesis del genio maligno, abre una fisura entre saber y verdad que marcará el destino del pensamiento moderno.

Al retomar esta problemática, Lacan afirma que la ciencia moderna se funda en una exclusión de la verdad como causa. De allí su célebre formulación: de la verdad como causa, la ciencia no quiere saber nada.

El sujeto como efecto del significante

Lacan desplaza el problema del sujeto desde el campo del conocimiento hacia el campo del significante. El sujeto no es una sustancia ni una conciencia transparente para sí misma, sino un efecto de la articulación significante.

Cuando sostiene que el sujeto aparece entre dos significantes, Lacan sitúa su estatuto en el intervalo. El sujeto no coincide con ninguno de los términos de la cadena, sino que se produce en su articulación y, sobre todo, en sus fallas.

Por esta razón, en el texto Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano, el lapsus, el acto fallido o la interrupción del discurso aparecen como momentos privilegiados en los que la estructura del sujeto se verifica. El sujeto no coincide con el sentido: emerge allí donde el sentido tropieza.

En este marco Lacan introduce la noción de rasgo unario, una marca mínima que funda la posibilidad de la repetición significante. La constitución subjetiva no parte de una esencia sino de una inscripción inaugural que introduce la diferencia.

El sujeto dividido

El sujeto moderno surge con el cogito cartesiano, pero el psicoanálisis introduce una modificación decisiva: el sujeto aparece marcado por la división. Freud muestra que el pensamiento inconsciente no coincide con la conciencia, mientras que Lacan formaliza esta división en la noción de Spaltung.

Tanto Freud como Lacan se apartan de la lógica aristotélica al mostrar que el inconsciente no se rige por los principios de identidad y no contradicción. En este sentido, el sujeto no puede pensarse como una unidad sustancial, sino como un efecto del lenguaje.

El sujeto es siempre un sujeto sujetado al campo del Otro, determinado por la red significante que lo precede.

¿Qué espacio habita el sujeto?

En Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico, Freud analiza un sueño paradigmático: “el padre estaba muerto, pero no lo sabía”. En este sueño el sujeto aparece representado por el afecto de dolor, mientras que la interpretación introduce una distinción entre enunciado y enunciación.

Lacan señala que el cumplimiento de deseo del sueño consiste en permanecer en la ignorancia. La muerte del padre confronta al sujeto con aquello de lo que su presencia lo protegía: el dolor de existir y la significación de la castración.

En el esquema del grupo de Klein, Lacan retoma las operaciones de causación subjetiva y las articula con la ley de dualidad lógica formulada por Augustus De Morgan. Aplicada al razonamiento cartesiano, esta ley permite introducir una disyunción entre pensamiento y ser.

La elección alienante queda formulada entonces como: o yo no pienso o yo no soy. La negación recae sobre el je, mostrando que el sujeto no puede afirmarse simultáneamente como ser y como pensamiento.

Como efecto de esta alienación, Lacan sitúa un ser y un pensar sin sujeto. El sujeto aparece así desustancializado y puede pensarse como un lugar vacío producido en el discurso.

En este esquema Lacan distingue además entre el Ello y el Inconsciente. El Ello queda del lado del “no pienso”, como soporte de la estructura gramatical de la pulsión, mientras que el inconsciente se sitúa del lado del “no soy” y se manifiesta en los pensamientos inconscientes descubiertos por Freud.

Conclusión

El recorrido realizado permite situar que la noción de sujeto en psicoanálisis implica una ruptura decisiva con las concepciones clásicas del pensamiento occidental. Desde el cogito de Descartes se inaugura un sujeto que funda el conocimiento en la certeza del pensamiento. Sin embargo, el descubrimiento del inconsciente por parte de Freud introduce una fisura en esa certeza.

Lacan radicaliza esta ruptura al mostrar que el sujeto no es fundamento del saber, sino efecto del significante. El sujeto aparece dividido, producido en el intervalo entre significantes y marcado por una falta en ser.

Las distintas formalizaciones lógicas y topológicas a las que Lacan recurre permiten pensar esta estructura más allá de las categorías psicológicas tradicionales. En este marco, el sujeto del psicoanálisis no es una sustancia ni una identidad estable, sino una posición vacía en el discurso, producida por las operaciones del lenguaje y verificable allí donde el sentido se interrumpe.

Bibliografía

Sigmund Freud
Freud, S. (1980). La interpretación de los sueños. Buenos Aires: Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1900).

Freud, S. (1997). Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico. En Obras completas (Vol. 12). Buenos Aires: Amorrortu.

Jacques Lacan
Lacan, J. (2008). Escritos 1. Buenos Aires: Siglo XXI.

Lacan, J. (2008). Escritos 2. Buenos Aires: Siglo XXI.

Lacan, J. (1999). El seminario, libro 5: Las formaciones del inconsciente (1957-1958). Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (2006). El seminario, libro 9: La identificación (1961-1962). Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (2008). El seminario, libro 14: La lógica del fantasma (1966-1967). Buenos Aires: Paidós.

René Descartes
Descartes, R. (2004). Meditaciones metafísicas. Madrid: Alianza.

Alexandre Koyré
Koyré, A. (2007). Del mundo cerrado al universo infinito. México: Siglo XXI.